LA SIDRA mas conocida por SIDRINA
"Asturias es a la sidra, lo que el Vaticano es al catolicismo"
Germán Álvarez Blanco.
Anécdota. "A perrona la meada". A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, muchos de los chigres y llagares no tenían servicios/Water. Cuando los clientes iban a beber sidra, tenían que salir a hacer pis/orinar a la calle. Cada vez que un cliente salía a la calle, en la puerta había un señor que cobraba a perrona la meada....Por tanto no se cobraba por botellas, sino por las veces que salías del local a mear. Una perrona era la décima parte de una peseta y un EURO = 166.386 pesetas...en aquel entonces, un euro, sería un capital!!.
Para obtener un mejor acceso a la información, se ha desarrollado éste capítulo en los siguientes apartados:
La sidra. Clases de sidra y su ritual.
Procesos en la ELABORACIÓN de la sidra
Nuevos PRODUCTOS y NOTICIAS en relación con la sidra
Fiestas y Museos dedicados a la sidra
El manzano, representa la ciencia y el conocimiento en la tradición judeocristiana, en la que, entre una mujer y una serpiente, y con el mórbido mordisco de la fruta, sacaron al hombre del paraíso. Enlazando con éste hecho bíblico la revista La sidra (marzo, 2.006) publica éste poema:En el paraíso, un buen lugar
debió existir un llagar
porque a mí me contó una xana
que la tentación de Eva
fue con un culete de sidra
y no con una manzana
La sidra, es el caldo más apreciado en la tierra asturiana y en su elaboración, se siguen los procedimientos tradicionales en los llagares industriales y particulares. La Sidra, zumo fermentado de la manzana, no sólo es una bebida, diurética, refrescante, ligeramente embriagadora, colectivista, popular, es también una cultura en la tierra asturiana. Son típicas las espichas a inicios de la primavera, en donde la sidra alegra y concilia a los que participan en su ritual.
La Comarca de la Sidra asturiana se encuentra en la zona Central y abarca los municipios de Bimenes, Cabranes, Nava, Sariego y Villaviciosa, su objetivo es potenciar sus recursos naturales, su riqueza arquitectónica, destacando el románico y prerrománico, jornadas gastronómicas, museos, etc.
La Comisión
Europea ha dado el visto bueno definitivo a la Denominación de
Origen Protegida (DOP) "Sidra de Asturias" o
"Sidra d´Asturies" a finales de diciembre del año
2.005. La noticia supone la culminación de "un proceso de
clara apuesta política por la puesta en valor de los productos
agroalimentarios de nuestra comunidad autónoma", según
señala la Consejería de Medio Rural en un comunicado.
Parece ser que el vocablo asturiano sidra procede del griego sikera, que, a su vez, es una traducción que los escritores helenistas realizaron del hebreo. Más tarde, el latín asume tal palabra como sicera y, a partir de ahí, se extiende por el orbe romano. Una vez llegado el vocablo a Asturies, éste -explica Sánchez Vicente- empieza a pronunciarse como sidsra para terminar articulándose como sidra, o sidre, que es la variante oriental.
Los celtas consideraban al manzano como el árbol del amor y a la manzana como la fruta de la suerte, los druidas celtas se reunían a la sombra de sus manzanos sagrados. Los romanos, en sus descripciones acerca de Asturies ya nos hablan de la sidra. En la Edad Media la sidra aparece en multitud de documentos. Allá por el año 780, cuando se funda el monasterio de Oubona, aparece la obligación de dar a los siervos sicere si potest esse.
En el siglo X, parte del precio de determinados bienes muebles se paga en sidra. Y en 1155, el Fuero de Avilés dice textualmente: toth omne, qui pone aut sicere aver a vender, véndalo. Más de cien años después, en 1280, un tal Arias Petrus, deja en testamento que por su alma se den veinte soldadas de pan y sidra. Si con pan y vino se anda el camino, con pan y sidra se alcanza la gloria. La sidra, no sólo entra en su segundo milenio como bebida nacional, sino que, además, es viático celestial, palabra de paso para la eternidad. Entrado el siglo XVII, la sidra continuó siendo la bebida asturiana por excelencia, aunque el consumo de sidra quedaba reducido a determinadas fechas y, especialmente, a la romería de la parroquia. Ya en el siglo XVIII, Bruno Fernández Cepeda escribió un largo poema titulado Bayura d'Asturies. En él, se exalta la riqueza de esta tierra, en la que los salmones se cogen a patadas, las peras son como melones, las lubinas... ni se miden, las vacas ubérrimas y un largo etcétera. Y, por su lado, las manzanas sabrosísimas, lo que permite gozar de una sidra maravillosa. A partir de finales del siglo XVII y, sobre todo, en el siglo XVIII, Jovellanos nos cuenta como, en esta época, las plantaciones para sidra crecen -dice de forma textual- prodigiosamente. En su informe sobre la ley agraria, escribe que las huertas de naranja de Asturias, y aún muchos prados y heredades, se convirtieron en pomaradas por el aumento del consumo y precios de la sidra. En el siglo XVIII los precios suben. Si a eso añadimos el incremento del consumo, el resultado es que aumentan las ganancias de los productores, los cuales, según Gonzalo Anes, hacían frente a la renta de la casería con lo obtenido de la venta de manzanas y de sidra. En la segunda mitad del siglo XVIII, el cura párroco de San Juan de Amandi (Villaviciosa), José Caunedo y Cuenlla publicó en 1.797 "Memoria sobre el manzano y la fabricación de sidra". Comenta que en tierras maliayas había una treintena de variedades de manzanas óptimas para la elaboración de sidra.
Los cítricos, exportados a Inglaterra desde un siglo antes y que aún se exportarán hasta prácticamente el siglo XX, son arrumbados por el viejo manzano de los celtas. La pulpa desplaza al gajo. Puede que el amor haya triunfado.
El siglo XIX representa otro salto hacia adelante de nuestra bebida nacional. La emigración ultramarina -que impulsó nuevos mercados- y el aumento de la población asturiana y de la renta interior serán los elementos aceleradores. Por lo que respecta a los exiliados por motivos económicos -no veo razón para no calificar así a quienes, aventureros al margen, son expulsados de la tierra en que nacieron-, éstos provocaron un fuerte crecimiento de la sidra achampanada.
Mientras miles de asturianos se asentaban en América, en Asturias corrían vientos de industrialización. Y en este devenir, la sidra siguió su camino. Del cuenco de madera se pasó a la jarra de barro, y de ésta a la botella de casi mil centímetros cúbicos, verde y oscura como la tierra. La aparición de la botella de sidra es símbolo de industrialización. Ya a principios del siglo XIX se instaló en Gijón, en El Natahoyo un horno destinado a fabricar botellas para sidra. Este horno se trasladó después a Begoña y en 1843 lo adquiere la sociedad la Industria, fundada por Anselmo Cifuentes, Mariano Pola y Luís Trueba. La nueva era dorada de la sidra llegaría a partir de mediados los años setenta, retornamos al chigre, a la sidra. Y ese retorno fue imparable. La sidra tiene futuro. Si en 1980 había en Asturias 216 lagares, para caer en 1991 hasta la cifra de 96, en este momento hay 109. El sector se está recuperando, hasta el punto de que se crean nuevas empresas dedicadas a este noble menester. Pero no sólo se incrementan los lagares en su número absoluto, sino que las capacidades medias también se han visto incrementadas notablemente, con una mejora tecnológica muy visible en casi todos ellos. (Extraído de la conferencia pronunciada por el gijonudo David M. Rivas en 1.997).
Las plantaciones de pumares y manzanales ha ido en aumento en el siglo XXI. Hay más de 2.500 variedades de manzana, en Villaviciosa está instalado el Banco Nacional de Germoplasma para manzanos, teniendo 117 variedades autóctonas que miman y mejoran día a día.
«Los asturianos comenzaron a producir sidra como una parte más de su dieta alimenticia»
18.09.05. Luis
Benito García,
investigador de Historia Contemporánea de la
Universidad de Oviedo. Ha publicado diversos estudios en revistas
científicas, pero «Beber y saber. Una historia
cultural de las
bebidas» será el primer libro que publique. Hace
doscientos
años el agua potable era un bien muy preciado, no en todos
los
sitios existía. Además, no había los
mismos métodos de
almacenamiento de los alimentos que hoy en día, no
había ni
conservantes ni frigoríficos. La destilación de
la sidra
consigue preservar las calorías del producto original y,
además, el resultado, la bebida alcohólica,
perdura en buenas
condiciones más tiempo. Se bebía porque era una
parte más de
la alimentación, necesaria para la dieta y
también para
hidratarse, sin correr el peligro de contraer enfermedades. De
ahí que para los reclusos el régimen de pan y
agua fuese muy
insultante. La tradición sidrera de Asturias surge por ser
una
región muy mal comunicada, muy aislada, los manzanos, que
crecen
prácticamente en cualquier lugar y que se adaptan bien a
este
clima. De ahí que las familias empezasen a producir sidra
como
una parte más de los alimentos necesarios para su dieta. En
Euskadi la tradición sidrera se recuperó hace
poco tiempo,
porque las familias allí tenían más
acceso a las zonas
vinícolas de Álava, Navarra y La Rioja. En
Normandía también
se ha desarrollado cierta tradición. También se
consume en
partes de Alemania y en Gales, donde la sidra llegó a formar
parte del sueldo de los jornaleros. En ciertas zonas rurales de
Estados Unidos también se elabora y, de hecho, fue la
única
bebida que se escapó de la prohibición de la
«ley seca»: se
consumía lejos de las grandes ciudades, donde estaban las
masas
de obreros que se pretendían controlar con la ley. Pero en
ningún lugar su consumo se ritualizó y se
extendió tanto como
en Asturias.
La ritualización fue creándose de forma progresiva. Estas bebidas, y más aún la sidra, se toman, normalmente, en compañía. La sidra es una bebida más o menos ácida, que no puede beberse a grandes tragos. De ahí surge el tomarla en culetes y con un sólo vaso. El escanciado se lleva a cabo para que el líquido se oxigene y tenga mejor sabor.
NOTICIAS
La cultura de la sidra, a debate en Laviana (LNE 11 marzo 2.011). El Centro de Innovación y Desarrollo del Alto Nalón (Cidan) de Pola de Laviana acoge, desde ayer, una serie de conferencias denominadas el «Mes de la sidra», con las cuales se pretende dar a conocer la situación del sector sidrero en la región y difundir su historia. Las conferencias comenzaron ayer con la «Historia y cultura de la sidra asturiana», que impartió el historiador e investigador Luís Benito García Álvarez. Las siguientes charlas se celebrarán el 7 de abril y el 14 de abril. La primera de ellas correrá a cargo del periodista experto en temas gastronómicos Carlos Cuesta. La conferencia se titulará «Sidra: gastronomía y turismo». La última charla la impartirá el presidente de los Llagareros de Asturias, José María Osoro, que hablará sobre «Sidra natural: tradición y futuro». Luís Benito García Álvarez es uno de los mayores expertos en temas relacionados con la sidra que hay en la región. Este profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo es responsable de investigación de la Fundación de la Sidra y el responsable de elaborar la base documental que sustentará la candidatura de la sidra asturiana a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Además, en 2006 ganó el premio «Gourmand» -el más importante sobre literatura gastronómica- con su libro «Beber y saber», en el que hace un recorrido por la historia, los usos y costumbres de las principales bebidas alcohólicas, incluida la sidra. Con la celebración de estas jornadas divulgativas se pretenden dar a conocer algunos aspectos de la cultura sidrera que pueden ser más desconocidos para los vecinos de la comarca. Además, se pretenden abrir nuevos horizontes en el sector, que puede ayudar a reforzar el turismo en la región, como defiende Carlos Cuesta.
Nueva ruta de Gijón de Sidra/Xixón de Sidra (19 de octubre 2.010) se desarrollará hasta el próximo día 24. El encuentro comenzó ayer con el acto oficial presidido por la alcaldesa de la ciudad, en la sidrería El Traviesu, en El Llano. La degustación de la sidra se acompaña en cada uno de los locales de una cazuela de productos de temporada.
Los participantes: Por un lado están 33 sidrerías de todo Gijón que se suman a este proyecto de fomento de la bebida regional y, por otro, 33 llagares de Gijón, Sariego, Siero, Taramundi, Carreño, Villaviciosa, Nava, Llanes y Oviedo, que ofrecen su sidra al paladar de los clientes. A cada sidrería le corresponde un llagar que oferta una o varias sidras de su cosecha.
Los organizadores: Esta segunda cita de «Gijón de Sidra» parte de la iniciativa de la empresa Fenicia y el área de Turismo del Ayuntamiento de Gijón con la colaboración de Hostelería de Gijón, la Asociación de Lagareros de Asturias, el Principado y la Caja Rural de Asturias.
El precio de una botella de sidra natural y una cazuelina está estipulado en 2,90 euros. Si la cazuela es grande, se eleva a 3,90 euros. Estos precios son válidos para la sidra natural tradicional. Quienes opten por la sidra de denominación o la seleccionada deben consultar los precios de cada establecimiento.
La animación. El plan es que no falte de nada: ni siquiera música. Los integrantes de los coros «Cimadevilla», «Amanecer», «Noega» y «Cantábrico» amenizarán la fiesta con cancios de chigre.
Los horarios. La sidra del certamen se degusta durante el horario habitual de la sidrería, pero el servicio de las cazuelas depende del horario marcado por cada local.
Los «sidromapas» Una publicación que recoge la ubicación geográfica de todos los locales participantes y los datos concretos sobre cada sidrería con su tapa, sidra, horarios y dirección.
Cabranes celebra mañana el IV Encuentro musical «La sidra y el mar» (5 diciembre 2.008). El coro «Errante» de la Comarca de la Sidra pone en marcha el IV Encuentro musical «La sidra y el mar», que en esta edición se celebrará en la iglesia de Santolaya de Cabranes mañana, sábado, 6 de diciembre, a partir de las siete de la tarde. Participarán en este evento la coral polifónica «Atios» de Porriño (Pontevedra), la coral «Encina La Mata» de Buelna (Cantabria), el coro «Sergio Domingo» de El Entrego, la rondalla «Nostalgia» de Villacondide y el organizador, el coro «Errante». Desde la agrupación naveta destacan el interés de «reunir varias formaciones corales en torno a dos temas (la sidra y el mar) que fueron y son grandes fuentes de inspiración para la música y la literatura tanto asturiana como internacional».
El gijonés Xergu Solares ha publicado en el año 2.006, el libro "De sidras y sidrerías por Gijón". Contiene recetas que pueden hacerse con sidra, la historia de ésta bebida, tipos y artículos de opinión sobre ella. Crítica positiva de establecimientos gijoneses.
29 de agosto 2.006. Un local de la C/ Gascona de Oviedo ofrece tarjetas en el establecimiento: por dos euros/seis culinos de sidra y por un euro/3 culinos, que son escanciados por un sofisticado sistema digital.
En el año 2.006 la producción de sidra natural asciende a 45 millones de litros. 5 de mayo 2.006. El 90 % se consume en Asturias. La nueva cosecha se ha elaborado con más del 70 % de sidra asturiana que al tener más horas de sol, su graduación aumentará entre un 5.5 y 6 grados.. La producción de sidra espumosa en el año 2.005 fué de 37 millones de litros y la mayor parte va ligada a la Navidad y sale fuera de Asturias.
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